[Columna] Educación v/s Mercado: el problema del peticionismo

Por: Bastián Castro Nofal,

Alumno del 3ºJ Humanista.

Por: Bastián Castro Nofal, Secretario de Actas de CAIN

La pasada semana fue especialmente agitada en cuanto al movimiento secundario y universitario se refiere, a raíz de un discurso insuficiente por parte de la Presidenta el pasado 21 de Mayo, al menos en cuanto al ítem de educación. Junto con la constante radicalización del movimiento, comienzan a revivir los petitorios históricos junto a peticiones que, más que permitir el avance del movimiento, lo siguen estancando. Permítanme llamarle a esta lógica que ha seguido el movimiento en los últimos años como peticionismo.

Un análisis superficial a los petitorios de los principales liceos emblemáticos por una parte, y a los de las principales coordinadoras por otra, nos da cuenta de que este peticionismo consiste en la repetición constante de consignas, sin una especificación clara de cómo llevar a cabo los cambios que se desean, y por qué llevarlos. En cuanto a esto, hay que aclarar que el problema no es con el fondo de lo que se pide (hay consenso en la mayoría de los casos), sino con una forma que, en caso de llegar a negociar con los poderes del Estado (porque, lo queramos o no, nuestra democracia nos obliga a hacerlo), podría perjudicarnos a la hora de obtener logros.

El peticionismo sigue una dialéctica que, a mi consideración, cada vez es menos útil. Dicha dialéctica es: pedimos cosas que necesitamos + el sistema no nos lo puede dar = el sistema cambiará para acabar con el problema. En otras palabras, pedimos cosas para forzar al sistema a cambiar. Sin embargo, el capitalismo puede adaptarse tanto que ciertas peticiones sean recibidas pero la lógica del sistema siga siendo la misma. De ahí que, si aceptamos una dialéctica general de “educación contra neoliberalismo”, nuestra síntesis no puede ser un capitalismo (o una educación mercantilizada) con una cara más bonita.

El verdadero problema de esto, es que estamos haciendo las cosas al revés. Un análisis materialista de la situación nos llevaría a plantear que la educación mercantilizada es consecuencia del neoliberalismo y no al revés o de forma simultánea. Es decir, para acabar con la educación de mercado es necesario anteriormente cambiar ciertas lógicas de la economía de mercado que ha seguido nuestro país durante los últimos años. De lo contrario, incluso con los mejores logros posibles, la educación seguirá dependiendo del mercado.

Por ejemplo, en el petitorio del Instituto Nacional se plantea que “se destinen fondos de la ley reservada del Cobre para financiar la educación”. ¿Por qué hacer que nuestra educación dependa de un mercado bursátil, que en consecuencia, a su vez, depende de la especulación? ¿Por qué dejar el financiamiento de nuestra educación a una economía tan frágil, que sigue las malas lógicas del extractivismo? La respuesta es lógica: porque no tenemos otro tipo de economía.

Entonces, hagámonos cargo de la base ideológica, que muchos quienes intentamos sumergirnos en el movimiento estudiantil, seguimos. Nos autoproclamamos de izquierda, gritamos en contra del legado de la Concertación, pero si seguimos con este peticionismo extremo, sin propuestas claras y sin una acción claramente revolucionaria en cuanto a las bases materiales de nuestra economía (y en consecuencia, de nuestra educación) no distamos mucho de quienes plantean cambios “en la medida de lo posible”.

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