Reportaje: La Nación que lucha por sobrevivir.

Cuesta dar con las nuevas oficinas de La Nación, antes sus dependencias institucionales se alzaban imponentes y desafiantes frente al Palacio de La Moneda, pero ahora se encuentran escondidas al interior de un edificio en calle Serrano. Pero La Nación sigue allí, herida de muerte, pero jamás rendida, batallando por seguir viviendo, por continuar con su historia ya casi centenaria…

Por: S. González.

Son casi las siete y media de la tarde, de una jornada marcada por el anuncio del primer gabinete de Michelle Bachelet, pero en la redacción de La Nación la mayor preocupación no está en los nombres de los nuevos ministros, ni siquiera en el resultado del fallo de la Corte de La Haya, porque el mismo lunes 27, pero un par de horas más tarde, sesionará la Junta de Accionistas del medio que definirá el futuro de La Nación.

Me recibe en la pequeña sala de la redacción Nancy Arancibia, Presidenta del Sindicato Nº3 del histórico medio, quien gentilmente accede a ser entrevistada por Primer Foco, y de paso me ofrece un vaso de jugo. En el lugar trabajan aún algunos reporteros, entre ellos, Samuel Romo, un periodista institutano que es director responsable del medio.

Nancy nos cuenta que trabaja en La Nación desde principios de los años 2000, en principio en un medio digital de propiedad de la Empresa Periodística La Nación, pero tras el cierre de dicho medio ingresó a la “primera línea”, es decir, al diario La Nación propiamente tal.

Nos relata que la preocupación de parte de quienes trabajan en el medio se produce durante la campaña de Sebastián Piñera, tiempo en el cual lamentablemente reconoce La Nación dejó un poco de lado la objetividad para apuntar con mayor frecuencia al entonces candidato de la derecha. Pero Nancy nos aclara que fue solo un espacio de La Nación el que actuó de forma tendenciosa, pero la mayor parte de La Nación permaneció informando de forma normal, sobre diferentes temas.

Sebastián Piñera declaró en su campaña que si ganaba desmantelaría La Nación, por lo que desde el primer día de su gobierno la inquietud comenzó a apoderarse de todos quienes formaban parte del rotativo.

En un principio las maniobras del nuevo gobierno fueron con cautela, hasta que finalmente se decidieron a dar inicio a la tarea de liquidar el medio. Primero se decidió el término del diario en formato impreso, lo cual acabó con la mayor parte de quienes trabajaban en La Nación. Pero los periodistas supieron reinventarse y replantear a La Nación como un medio web. “Si antes de 2010 nos leían con suerte 600.000, ahora alcanzamos cifras de visitas en nuestro sitio superiores al millón de visitas mensuales” señala Nancy. Todo un éxito resultó el proceso de reconversión, por lo que La Nación sobrevivió al primer golpe.

Pero luego vendría lo peor, la lenta desmantelación de la empresa. Se aprobaron leyes que separaron al Diario Oficial de La Nación, siendo que dicho Diario cumplía el fin de financiar a La Nación, para que ésta fuese un medio independiente de las preocupaciones económicas.

“La lógica de La Nación es diferente, como medio público está enfocado en informar, y no solo en ser un éxito de ventas”. Es por ello que el Diario Oficial cumplía un rol crucial en la empresa.

Luego, se liquidó la imprenta de La Nación, más tarde el histórico edificio, el que por suerte fue transferido al Ministerio de Bienes Nacionales, por lo que seguirá perteneciendo a todos los chilenos.

También, recientemente se privatizó el histórico archivo de La Nación. Casi 100 años de historia nacional fueron vendidos a la Universidad Diego Portales,, en un cuestionado proceso.

Y finalmente el único activo que le queda a La Nación es el propio diario online, y las personas que forman parte de él, y que constituyen el corazón de la empresa, un corazón que se resiste a dejar de latir.

Nancy nos explica que ellos quieren que La Nación sea un diario público, enfocado en informar con absoluta libertad, y sin vinculación a grupos económicos. No quiere un La Nación como había sido hasta ahora, en que todo depende del gobierno, sino un diario verdaderamente del Estado, en donde las decisiones sean representativas de los diferentes sectores de la sociedad. “Hoy, basta que el Presidente le diga al Tesorero General de la República que venda, y se saca a licitación el medio, sin una discusión democrática. Solo basta una orden de una persona”. Y en esa forma de funcionar cifran su única esperanza, que el Presidente Piñera cambie de opinión y cancele el proceso de licitación.

Nancy Arancibia junto a sus colegas en la redacción de La Nación, en un sexto piso de Serrano con Alameda.

Nancy Arancibia junto a sus colegas en la redacción de La Nación, en un sexto piso de Serrano con Alameda.

Michelle Bachelet nombró como Ministro de Bienes  Nacionales al periodista Víctor Osorio, quien en el pasado trabajó en La Nación. Le preguntamos a Nancy si veía en dicho nombramiento algún guiño de parte de la nueva administración. Nancy nos respondió que si bien tanto Osorio, como Elizalde (Vocero de Gobierno a partir de marzo) están al tanto de la situación, el nuevo gobierno no se ha manifestado de forma categórica en contra de la venta de La Nación. Por ello no esperan gestos ambiguos, sino decisiones resueltas. “Bachelet declara que quiere tener medios públicos; pero el medio ya lo tiene, y está apunto de perderlo”.

Si las cosas siguen como hasta ahora, el lunes en la mañana debería concretarse la venta de La Nación. Respecto a los eventuales compradores, se conoce a dos; por un lado al medio digital “El Mostrador” y por otro una ingeniera desconocida, que ofrece una suma muy superior a la ofrecida por “El Mostrador”.

Entonces, el día fatal para el periódico de todos los chilenos, ese que fue fundado por Eliodoro Yáñez para crear una tribuna para las ideas sociales, en un medio controlado por los diarios conservadores, se aproxima inexorablemente… las nuevas autoridades tienen solo dos días para pensar y actuar, y evitar el cierre de La Nación. Los periodistas seguirán firmes hasta el final y el lunes protagonizarán una manifestación.

Curioso día el elegido para celebrar la venta del medio: 27 de enero, cuando todo Chile estará pendiente de una noticia en La Haya. Todo Chile paralizado frente a la inminente pérdida de un triángulo de mar, mientras en una oficina de calle Serrano se puede perder uno de los medios más antiguos e importantes, que es patrimonio de todos los chilenos.

Por que la nación no sería la misma sin La Nación.-

El histórico edificio de La Nación, hoy desocupado y en manos de Bienes Nacionales. El inmueble fue construido especialmente para el rotativo, y se ubica frente a La Moneda.

El histórico edificio de La Nación, hoy desocupado y en manos de Bienes Nacionales. El inmueble fue construido especialmente para el rotativo, y se ubica frente a La Moneda.

La actual sala de redacción del medio online.

La actual sala de redacción del medio online.

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3 Respuestas a “Reportaje: La Nación que lucha por sobrevivir.

  1. Excelente artículo y una esperanza para nuestra batalla por recuperar La Nación para el país. Juventud, divino tesoro!

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